Puedes comer una papa firme con algunos brotes pequeños, pero solo si primero cortas los brotes y las partes verdes. Desecha las papas verdes, blandas, arrugadas, amargas o con muchos brotes, ya que estas son señales de altos niveles de compuestos tóxicos llamados glicoalcaloides.
Es recomendable revisar rápidamente las papas antes de consumirlas, para asegurarte de que puedes comerlas sin ningún problema.
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Lo que debes saber sobre las papas germinadas
Como dijimos, las papas contienen compuestos llamados glicoalcaloides, que forman parte del sistema de defensa de la planta y la protegen de hongos e insectos. En las papas sin germinar, estas toxinas suelen estar en niveles seguros para los humanos y no son dañinas. No obstante, cuando las papas empiezan a germinar, los glicoalcaloides pueden alcanzar niveles tóxicos y no son seguros para el consumo, independientemente de cómo se preparen.
Los glicoalcaloides tienden a concentrarse en las manchas verdes, las zonas dañadas y la piel de la papa. Pelar la papa y eliminar los brotes pequeños o las manchas verdes puede reducir entre un 30% y un 80% el contenido de toxinas. Sin embargo, las papas con brotes importantes, muchas manchas verdes y un color verdoso bajo la piel indican que tienen un alto contenido de glicoalcaloides y probablemente no sean seguras para su consumo.
Fuente: Very Well Health







