Diversas investigaciones demuestran que el contenido de polifenoles y fibra de las manzanas puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas al mejorar los niveles de colesterol total y colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad).
Otra revisión encontró que las manzanas pueden tener efectos antiinflamatorios que contribuyen a la protección del corazón. Se cree que la fibra dietética de las manzanas reduce la inflamación y el riesgo de enfermedades cardíacas, además de mejorar la salud de la microbiota intestinal.
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Otra suposición es que las manzanas enteras (con cáscara) ralentizan la digestión y atenúan la respuesta de la glucosa en sangre debido a su contenido de antioxidantes y fibra. Asimismo, se cree que los antioxidantes de las manzanas ayudan a prevenir la diabetes tipo 2 al reducir los radicales libres y disminuir los lípidos en sangre.
Varios estudios revelan que las manzanas reducen los niveles de glucosa en sangre inmediatamente después de su consumo. Sumado a ello, las manzanas se asocian con menores tasas de diabetes gestacional y niveles elevados de glucosa en sangre durante el embarazo.
Fuente: Very Well Health







