El camarón es un marisco bajo en calorías y rico en proteínas, repleto de antioxidantes y minerales esenciales. También es alto en colesterol, por lo que consumirlo con moderación permite obtener sus beneficios sin excederse.
El camarón es una buena fuente de astaxantina, un antioxidante que puede ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas como:
- Obesidad
- Diabetes
- Cáncer
- Enfermedades cardíacas
Asimismo, el camarón es rico en astaxantina porque se alimenta de microalgas. Los antioxidantes ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo y a prevenir el daño celular.
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La astaxantina también puede favorecer la salud cerebral gracias a sus efectos antiinflamatorios. Algunas investigaciones sugieren que dicho antioxidante podría ayudar a prevenir el daño a las células cerebrales asociado con la demencia y la enfermedad de Alzheimer. No obstante, se requiere más investigación.
Por otra parte, el camarón posee un contenido relativamente elevado de colesterol dietético, pero consumirlo puede mejorar los niveles de colesterol. Una porción de 85 gramos de camarón contiene 161 miligramos de colesterol.
El consumo de camarones puede aumentar tanto el colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad) como el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad). El HDL, o colesterol «bueno», ayuda a transportar el LDL, o colesterol «malo», hacia el hígado para su eliminación, previniendo así la obstrucción arterial. Niveles más elevados de colesterol HDL pueden reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y eventos cerebrovasculares.
Los camarones pueden mejorar los niveles de colesterol debido a su bajo contenido en grasas saturadas. Las grasas saturadas y trans suelen elevar los niveles de LDL, mientras que los alimentos con grasas insaturadas, como los camarones, son beneficiosos para la salud cardiovascular.
Fuente: Very Well Health







