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La sopa de tomate es rica en nutrientes que favorecen la regulación de la presión arterial, como el licopeno y el potasio, pero es recomendable tomar precauciones con los niveles elevados de sodio, ya que pueden incrementarla. Elegir opciones bajas en sodio ayuda a maximizar sus beneficios para la salud.

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Concretamente, la sopa de tomate es nutritiva, baja en calorías y rica en vitaminas, minerales y axntioxidantes. Dichos nutrientes contribuyen a reducir la presión arterial de diversas maneras:

  • Potasio: El tomate es rico en este mineral, por lo que ayuda a eliminar el sodio a través de la orina, proceso que a su vez puede disminuir la presión arterial. El potasio también ayuda a relajar y dilatar los vasos sanguíneos (vasodilatación), contrarrestando los efectos vasoconstrictores del calcio. Asimismo, puede prevenir la rigidez arterial al reducir la acumulación de calcio.
  • Licopeno: Como potente antioxidante, protege los vasos sanguíneos del daño causado por los radicales libres. Ayuda a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos, favoreciendo la producción de óxido nítrico (NO) para estimular la vasodilatación. Asimismo, el licopeno bloquea la enzima convertidora de angiotensina (ECA), que provoca la constricción de los vasos sanguíneos.
  • Vitamina C: Los tomates son ricos en vitamina C, que es un antioxidante. Esta protege los vasos sanguíneos del estrés oxidativo y evita que el óxido nítrico sea neutralizado por los radicales libres. Asimismo, la vitamina C favorece la excreción de sodio a través de los riñones.

 

Fuente: Very Well Health