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La actividad física es conocida por sus beneficios para el corazón, los músculos y el bienestar general. Sin embargo, también desempeña un papel importante en la salud del cerebro. Diversos estudios han mostrado que mantenerse físicamente activo puede contribuir a preservar habilidades cognitivas como la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje.

Esto ocurre porque el ejercicio favorece procesos biológicos que ayudan a mantener el cerebro saludable a lo largo del tiempo. Incorporar movimiento en la rutina diaria puede tener efectos positivos tanto en el funcionamiento mental como en el bienestar emocional.

Mejora de la circulación hacia el cerebro

Cuando una persona realiza actividad física, el flujo sanguíneo aumenta en todo el cuerpo, incluido el cerebro. Este mayor aporte de oxígeno y nutrientes favorece el funcionamiento de las células cerebrales, lo que puede contribuir a mantener la atención y la claridad mental.

Una mejor circulación también ayuda a mantener saludables los vasos sanguíneos del cerebro.

Estimulación de procesos que apoyan la función cognitiva

El ejercicio puede activar mecanismos que favorecen la salud cerebral. La actividad física regular se ha asociado con procesos que ayudan a fortalecer las conexiones entre las neuronas, lo que es importante para la memoria y el aprendizaje.

Estos cambios pueden contribuir a mantener las funciones cognitivas con el paso del tiempo.

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Impacto en el bienestar emocional

El movimiento también tiene efectos en el estado de ánimo. La actividad física puede favorecer la liberación de sustancias en el cerebro que ayudan a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.

Por esta razón, el ejercicio suele relacionarse con una mejor salud mental.

Mantenerse físicamente activo es una forma importante de cuidar tanto el cuerpo como el cerebro. Actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta pueden contribuir a preservar las funciones cognitivas y favorecer el bienestar a lo largo de la vida.

 

Fuente: National Institute on Aging