La forma en que el cuerpo responde al estrés no depende sólo de factores emocionales. La alimentación juega un papel importante, ya que los nutrientes influyen directamente en la producción de hormonas, la función del sistema nervioso y el nivel de energÃa.
Cuando la dieta es desequilibrada, la respuesta al estrés puede intensificarse y mantenerse por más tiempo.
¿Qué ocurre en el cuerpo durante el estrés?
Ante una situación estresante, el organismo libera hormonas como el cortisol y la adrenalina. Estas sustancias ayudan a reaccionar de forma inmediata, pero su exceso sostenido puede afectar el bienestar fÃsico y mental.
La alimentación puede ayudar a regular este proceso o, por el contrario, a amplificarlo.
1. El impacto de los picos de glucosa
El consumo elevado de azúcares simples y harinas refinadas provoca aumentos rápidos de glucosa en sangre. Estos picos pueden generar cambios bruscos de energÃa y favorecer una mayor liberación de cortisol.
Después del aumento inicial, suele aparecer fatiga, irritabilidad y mayor sensibilidad al estrés.
2. Nutrientes que apoyan al sistema nervioso
Algunos nutrientes son clave para una respuesta más equilibrada al estrés. Vitaminas del complejo B, magnesio y grasas saludables participan en la regulación del sistema nervioso y en la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo.
Una alimentación deficiente en estos nutrientes puede hacer que el cuerpo tolere peor las situaciones estresantes.
3. Relación entre alimentación, intestino y estrés
El intestino y el cerebro están estrechamente conectados. Una dieta rica en fibra y alimentos frescos favorece una microbiota saludable, lo que influye en la producción de sustancias que regulan el estrés y la ansiedad.
Cuando la alimentación es pobre o muy procesada, este equilibrio puede alterarse.
Conoce más: ¿Qué papel juega el intestino en la quÃmica cerebral?
4. El papel de los estimulantes
El exceso de cafeÃna y bebidas energéticas puede sobreestimular el sistema nervioso. Esto puede intensificar la sensación de alerta y dificultar la relajación, especialmente en personas sensibles al estrés.
Reducir su consumo en momentos de alta carga emocional puede ayudar a mejorar la respuesta del cuerpo.
La alimentación influye de forma directa en cómo el cuerpo enfrenta el estrés diario. Elegir comidas equilibradas, mantener horarios regulares y priorizar nutrientes que apoyen al sistema nervioso puede ayudar a responder mejor a las exigencias cotidianas y a proteger la salud a largo plazo.
Fuente: Harvard Health Publishing







