Las investigaciones demuestran que los pies (y las manos) fríos pueden presentarse con mayor frecuencia en las mujeres que en personas del género masculino, sobre todo en mujeres jóvenes con un índice de masa corporal (IMC) más bajo. Los expertos teorizan que las mujeres suelen tener un metabolismo más lento que los hombres, por lo que sus cuerpos podrían no generar tanto calor y, en consecuencia, provocar que tengan pies fríos.
Diversos estudios también han demostrado que otros síntomas pueden acompañar a los pies fríos en este grupo poblacional. Tales síntomas incluyen dolor de cabeza, insomnio, fatiga y problemas de salud mental, lo que podría indicar que tener los pies fríos se relaciona con diversas afecciones. Algunos investigadores sugieren que tratar los pies fríos por sí solos podría no ser suficiente, y que requieren de una atención más integral.
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Asimismo, los niveles de la hormona femenina estrógeno pueden fluctuar a lo largo de las distintas etapas de la vida reproductiva. Esto puede provocar la dilatación y el estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que a su vez podría provocar diferentes sensaciones de temperatura, incluyendo los pies fríos.
Fuente: Very Well Health







