Gastritis, Obesidad y nutrición
La fibra es un componente esencial de la alimentación que va más allá de la salud digestiva. Su consumo regular tiene un impacto directo en el metabolismo, influyendo en el control de la glucosa, el peso corporal y la respuesta a la insulina. Incluir suficiente fibra en la dieta diaria es una estrategia clave para mantener un metabolismo más eficiente y estable.
La fibra, especialmente la soluble, retrasa la absorción de los azúcares de los alimentos. Este efecto ayuda a evitar picos bruscos de glucosa, lo que es fundamental para prevenir resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas.
Apoyo al control del peso corporal
Los alimentos ricos en fibra suelen ser más saciantes. Al aumentar la sensación de llenura, la fibra contribuye a un mejor control de la ingesta calórica, apoyando el mantenimiento de un peso saludable, un factor clave en la salud metabólica.
Además. ña fibra también participa en el manejo de las grasas. Su consumo se asocia con niveles más favorables de colesterol y triglicéridos, lo que reduce el riesgo de alteraciones metabólicas relacionadas con enfermedades cardiovasculares.
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Relación con la microbiota intestinal
El metabolismo y el intestino están estrechamente conectados. La fibra actúa como alimento para las bacterias benéficas del intestino, favoreciendo una microbiota más equilibrada, la cual influye en la regulación del peso, la inflamación y la sensibilidad a la insulina.
La fibra es un aliado silencioso de la salud metabólica. Aumentar su consumo a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales ayuda a mejorar el control de la glucosa, el peso y el equilibrio metabólico.







