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Los suplementos de vitamina C son seguros para la mayoría de las personas, pero usarlos en exceso o consumir megadosis puede provocar varios efectos adversos. Aunque son poco frecuentes, pueden presentarse efectos secundarios graves de la vitamina C, sobre todo si se consume en grandes cantidades durante un período prolongado.

A continuación te mencionamos dos de esos efectos:

1. Malestar gastrointestinal

Uno de los efectos secundarios más comunes de la vitamina C en dosis elevadas es el malestar gastrointestinal (GI). Esto incluye síntomas como calambres estomacales, náuseas, diarrea y flatulencia. Tales efectos suelen depender de la dosis, lo que significa que son más probables a medida que aumenta la ingesta.

La vitamina C es ácida. También es osmóticamente activa, lo que significa que, cuando se consume en exceso, atrae agua a los intestinos e irrita el revestimiento gastrointestinal, lo que provoca heces blandas y malestar.

Los síntomas gastrointestinales suelen presentarse con dosis superiores a 2000 miligramos (mg) al día, aunque algunas personas pueden experimentar problemas con niveles más bajos.

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2. Sobrecarga de hierro (Hemocromatosis)

La vitamina C mejora la absorción del hierro no hemo (presente en alimentos vegetales). Aunque esto suele ser beneficioso, puede ser perjudicial para las personas con hemocromatosis, un trastorno genético que provoca que el cuerpo almacene un exceso de hierro.

En personas con hemocromatosis, un consumo elevado de vitamina C puede agravar la sobrecarga de este mineral, incrementando el riesgo de daño hepático, enfermedades cardíacas y diabetes.

Las personas con trastornos conocidos del metabolismo del hierro deben evitar los suplementos de vitamina C en dosis altas, a menos que lo recomiende un profesional de la salud.

 

Fuente: Very Well Health