Debido a que la mayoría son fáciles de preparar y son saciables -te mantienen satisfecho por un lapso mayor de tiempo- los alimentos fritos gozan de una amplia popularidad entre gran parte de la población.

Aunque los alimentos fritos han estado presentes en la dieta de las personas desde hace muchos años, su consumo frecuente no es recomendado por los especialistas en salud.

Esto se debe a que freír los alimentos produce importantes cambios en sus composiciones y en sus propiedades nutricionales, por lo cual terminan aportando poco o nada a la salud integral de las personas.

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De hecho, su consumo en exceso se ha relacionado con diversos problemas de salud, como por ejemplo:

-Sobrepeso y obesidad.

-Aumento de riesgo de accidente cerebrovascular.

-Aumento de la presión arterial.

-Colesterol elevado.

Otros inconvenientes de comer con frecuencia esta clase de alimentos incluyen:

1. Los alimentos sufren una pérdida de vitaminas debido a las altas temperaturas del aceite.

2. Deshidratación del alimento por la evaporación del agua que contiene.

3. A los alimentos se les impregna demasiado aceite, lo cual provoca un importante aumento de su valor calórico.

4. Algunos alimentos pueden adquirir una corteza de textura demasiado dura y un sabor poco agradable.

5. La comida obtiene sabores y aromas característicos según el tipo de aceite empleado, lo cual puede hacerlos menos apetecibles.

Consejos

Para de alguna forma reducir ciertas desventajas de los alimentos fritos, expertos recomiendan llevar a cabo las siguientes medidas:

-Usar papel de cocina para que absorba el aceite que contienen las frituras. De esta manera se evitará ingerir alimentos con demasiada grasa.

-La temperatura del aceite tiene que ser medianamente caliente, para que la cocción sea lenta pero pareja. La temperatura óptima está entre los 130 a 140º.

-En lo que respecta a la calidad del aceite, el mejor es el de oliva, ya que es la opción más saludable y se puede utilizar para varias frituras, ya que soporta muy bien las temperaturas altas. También se puede optar por el aceite de maíz o girasol.

 

Vía: Mejor con salud