A pesar de su sencillez, la comunicación no suele ser una acción sencilla para la mayoría de las personas. Se trata de una tarea complicada, ya sea por la complejidad del mensaje a compartir, el ruido, la distorsión de ideas y varios obstáculos más. Ahora, en personas con autismo comunicarse puede llegar a ser aún más difícil.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que aproximadamente 1 de cada 160 niños en el mundo tiene un trastorno del espectro autista (TEA).

Se trata de un trastorno que afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende.

Estas características pueden hacer que sea difícil para las personas con autismo hablar con los demás o interpretar las señales sociales, lo cual a menudo suele causarles ansiedad.

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Es por ello importante que las demás personas se informen sobre el autismo y sepan cuál es la mejor forma de acercarse y comunicarse con ellos, de modo que les faciliten esta tarea, resaltó Alis Rowe, autora y emprendedora británica que padece Síndrome de Asperger.

Consejos

Rowe plantea algunos consejos para que las personas puedan facilitarle la comunicación a quienes padecen autismo:

1. Desafíos similares, personas diferentes

A pesar de tener características definidas, este trastorno se manifiesta de manera diferente en cada persona, por lo que a algunas les afecta más que a otras. Esto quiere decir que, al igual como sucede con la población en general, algunas personas con TEA pueden ser muy extrovertidas y sociables, mientras que otras ser más tímidas y retraídas.

Debido a ello, no se debe abordar a todas las personas con autismo de la misma manera: hay quienes pueden ser incapaces de hablar y prefieren comunicarse a través de gestos o símbolos.

2. Repetir

A muchas personas con TEA les resulta difícil aislar el ruido de fondo durante una conversación, por lo que el simple hecho de escuchar lo que alguien está diciendo puede ser un gran esfuerzo para ellos. Lo anterior provoca que que necesiten concentrarse mucho y pedirle a la otra persona que repita las cosas.

3. Evitar el sarcasmo

Algunas personas con TEA pueden no llegar a reconocer aspectos como el tono de voz o las expresiones faciales, por ello en varias ocasiones suelen tomar las cosas literalmente y no detectar el sarcasmo, las metáforas o los giros inusuales en una conversación.

4. Dar contexto

Comprender el significado detrás de lo que las personas dicen puede ser un desafío para las personas con TEA, así que lo recomendable es ofrecerles un contexto a nuestras palabras.

 

Vía: BBC