deshidrataciónEs normal que el cuerpo pierda un poco de agua durante el día, ya sea por sudar, llorar u orinar. Sin embargo, los niños suelen perder grandes cantidades a través de la fiebre —al aumentar la temperatura del cuerpo—, la diarrea, los vómitos o largos periodos de ejercicio, lo cual puede conducir a que sufran deshidratación.

Dicha situación resulta muy peligrosa para la salud de los pequeños. Por ello, a continuación te contamos 10 señales para detectarlo a tiempo.

  1. Sed.
  2. Boca seca o pegajosa.
  3. No orinar mucho.
  4. Orina amarilla oscura.
  5. Piel seca y fría.
  6. Dolor de cabeza.
  7. Calambres musculares.
  8. Irritabilidad.
  9. Confusión.
  10. Mareos o aturdimiento.
  11. Latidos cardíacos rápidos.
  12. Respiración rápida.
  13. Ojos hundidos.
  14. Apatía.
  15. Inconsciencia o delirio —en casos extremos—.

La mejor manera de prevenir la deshidratación es proporcionándole a los niños el líquido suficiente cuando están enfermos o físicamente activos. Toma en cuenta que deben consumir más líquidos de los que pierden, sin importar la razón.

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No esperes a que tus hijos tengan sed. De acuerdo con Kids Health, en el momento que un niño siente sed ya puede estar deshidratado.

Se recomienda que el menor beba pequeños sorbos de agua; en caso de que no tenga ganas de tomar, puedes facilitarle pequeños pedazos de hielo para chupar. Aumenta 1 oz (30 ml) cada hora, luego 2 oz (60 ml) cada hora, hasta que el niño pueda beber líquidos normalmente.

 

Vía: Kids Health/ Healthy Children.org/ Medline Plus