Durante los últimos 20 años, los avances en el manejo de enfermedades y los medicamentos innovadores han aumentado significativamente la tasa de éxito de los trasplantes de hígado. Y eso no es todo. De acuerdo con el doctor Andrew Cameron, director del Equipo de Trasplantes de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, dichos avances también han abierto la puerta a que más personas reciban este procedimiento que salva vidas y al que hace unos años no habrían podido tener acceso.

Sin embargo, cerca del 50% de los pacientes con trasplante de hígado tienen una probabilidad de rechazo durante el primer año después de recibirlo. Cameron señala que la mayoría de las personas escuchan esto y piensan que son malas noticias, que el rechazo significa que podrían perder su hígado nuevo y requerir un nuevo trasplante. Afortunadamente y según el especialista, esto no es cierto. Un episodio de rechazo, identificado por un resultado anormal de una prueba de laboratorio, generalmente ocurre sin que el paciente lo sepa o lo sienta. Si se presenta dicho episodio, generalmente se puede solucionar ajustando las dosis de los medicamentos.

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“Para el trasplante de hígado, los episodios de rechazo son comunes y fáciles de manejar y, en última instancia, no afectan la supervivencia a largo plazo ni los buenos resultados”, asegura Cameron.

Existe poca amenaza de un rechazo total del hígado ya que los medicamentos contra el rechazo se han vuelto altamente efectivos a lo largo de los años. Ahora, los investigadores están buscando formas de eliminar la necesidad de medicamentos posteriores al trasplante, aprendiendo cómo «engañar» al sistema inmunológico para que acepte el nuevo órgano como si fuera suyo. Este es el futuro del trasplante, resaltó Cameron.

Hay muchas buenas noticias con respecto al trasplante de hígado, desde la elegibilidad del paciente hasta los resultados exitosos.

Asimismo, Cameron cree que habrá más por venir. «No buscamos razones para no hacer trasplantes. Tratamos de encontrar formas en las que podamos realizar trasplantes que salven vidas para cualquiera que pueda beneficiarse de ellos».

 

Vía: Johns Hopkins Medicine