Estás leyendo frente a una pared clara o mirando el cielo cuando notas pequeños puntos, líneas o sombras que parecen moverse frente a tus ojos. Intentas enfocarlos, pero se desplazan cada vez que mueves la mirada. Aunque pueden resultar molestos, estas figuras son relativamente frecuentes y se conocen como moscas volantes.

Sin embargo, algunos cambios repentinos en su aparición pueden indicar un problema ocular que necesita atención inmediata.

¿Qué son las moscas volantes?

Las moscas volantes son pequeñas sombras que aparecen en el campo visual. Pueden parecer puntos negros, hilos, telarañas o figuras irregulares. 

Se producen cuando pequeñas fibras o agrupaciones dentro del humor vítreo, una sustancia gelatinosa que llena el interior del ojo, proyectan sombras sobre la retina. Suelen notarse más al observar superficies claras o iluminadas.

Conoce más: 5 señales de que es momento de revisar tu vista

¿Por qué aparecen con la edad?

Con el envejecimiento, el humor vítreo cambia de consistencia y puede separarse de la retina. Este proceso es frecuente y muchas veces no provoca complicaciones. Las moscas volantes también pueden presentarse con mayor frecuencia en personas con miopía, después de una cirugía ocular o debido a determinadas enfermedades o lesiones.

Señales que requieren atención inmediata

Aunque muchas moscas volantes son inofensivas, su aparición repentina puede relacionarse con un desgarro o desprendimiento de retina. Busca atención oftalmológica inmediata si notas:

  • Aparición repentina de muchas moscas volantes.
  • Destellos de luz que antes no veías.
  • Una sombra oscura o cortina en tu campo visual.
  • Pérdida de visión lateral o central.
  • Cambios visuales después de una lesión ocular.

¿Las moscas volantes desaparecen?

En muchos casos permanecen, pero con el tiempo pueden volverse menos perceptibles. Cuando no representan un riesgo para la visión, generalmente no necesitan tratamiento. Si notas puntos flotantes nuevos, consulta a un oftalmólogo para que revise el interior de tus ojos, habitualmente mediante un examen con dilatación de las pupilas.

Reconocer la diferencia entre cambios habituales y señales de alerta puede ayudarte a proteger tu vista. Ante síntomas repentinos, una valoración oportuna es fundamental.

 

Fuente: Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos (NEI)