La conjuntiva es una membrana mucosa que cubre la cara posterior de los párpados y la parte anterior del globo del ojo. Esta contiene muchos vasos sanguíneos y capilares. Si dichos vasos se rompen, la sangre puede filtrarse hacia el área entre la conjuntiva y la parte blanca del ojo.

Cuando esto ocurre, se acumula una pequeña cantidad de sangre debajo de la conjuntiva. Dicha acumulación pequeña de sangre se denomina hemorragia subconjuntival. El sangrado menor debajo de la membrana externa del ojo hace que aparezcan manchas rojas brillantes en el área blanca ocular.

Una hemorragia subconjuntival puede ser el resultado de una lesión menor o de un traumatismo en el ojo, incluyendo el roce del ojo debido a alergias.

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Las causas comunes también incluyen tos, estornudos y esfuerzo. Las personas que padecen diabetes, presión arterial elevada o que toman ciertos medicamentos, como anticoagulantes, pueden tener un mayor riesgo.

Las hemorragias subconjuntivales se presentan en la superficie del ojo. Debido a que no afectan la córnea ni el interior del globo ocular, no afectan la visión.

Por lo general, no son dolorosas y los únicos síntomas pueden ser manchas rojas en la parte blanca del ojo. Aunque el enrojecimiento o la sangre pueden parecer graves, la mayoría de las hemorragias subconjuntivales generalmente son inofensivas y desaparecerán por sí solas en unos pocos días.

La mayoría de las veces, no suele ser necesario ningún tratamiento. No obstante, si se produce irritación, un médico podría recomendar lágrimas artificiales.

 

Fuente: Medical News Today