Un oftalmólogo puede usar tonometría o gonioscopia para diagnosticar el glaucoma.

  • Tonometría: es una prueba clave en el diagnóstico de glaucoma. Un tonómetro mide la presión intraocular.
  • Gonioscopia: se puede realizar una gonioscopia para observar el ángulo del ojo y detectar si está abierto o cerrado. Una inspección de la salud del nervio óptico también es importante para evaluar cualquier daño que pueda haber ocurrido debido al glaucoma. Si se sospecha algún daño, el médico puede medir tu campo visual general con un perímetro computarizado o analizar tu capa de fibras nerviosas con oftalmoscopia láser de barrido.

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El objetivo del tratamiento del glaucoma es reducir la presión ocular a un nivel en el que no se produzcan más daños.

  • El tratamiento se administra en forma de colirios recetados y, ocasionalmente, se recetan medicamentos sistémicos orales.
  • Se ha demostrado que el tratamiento con láser funciona tan bien como los medicamentos para evitar que se produzcan más daños.
  • En ciertos casos en los que los medicamentos o los procedimientos con láser no logran este objetivo, la cirugía es útil.
  • Muchas veces, la terapia incluye una combinación de estos tratamientos.

Es fundamental entender que el glaucoma no se puede curar, pero sí controlar. Desafortunadamente, la pérdida de visión causada por el glaucoma no se puede revertir.

 

Fuente: Very Well Health