La luz natural no sólo permite ver con claridad, también influye en procesos biológicos que regulan el sueño, la energía y el estado de ánimo. Cuando la exposición a la luz solar es limitada, pueden presentarse cambios en las emociones, mayor sensación de fatiga y menor motivación.

Este efecto es más evidente en temporadas con días más cortos o en personas que pasan la mayor parte del tiempo en interiores.

¿Por qué la luz natural es tan importante?

La exposición a la luz solar ayuda a regular el ritmo circadiano, que controla el ciclo sueño-vigilia. También influye en la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado con la sensación de bienestar. Cuando la luz es insuficiente, estos procesos pueden alterarse.

1. Alteraciones del ritmo circadiano

La falta de luz natural puede desajustar el reloj interno. Esto puede provocar somnolencia durante el día y dificultad para dormir por la noche, afectando la energía y el equilibrio emocional. Un sueño irregular impacta directamente en el estado de ánimo.

Conoce más: ¿Cómo afecta la falta de sueño a tu toma de decisiones?

2. Disminución de serotonina

La luz solar estimula la liberación de serotonina. Niveles bajos de este neurotransmisor se asocian con tristeza, irritabilidad y menor sensación de bienestar. Por eso, la exposición limitada a la luz puede influir en cambios emocionales.

3. Trastorno afectivo estacional

En algunas personas, la reducción de luz durante el otoño e invierno puede provocar síntomas depresivos conocidos como trastorno afectivo estacional. Se caracteriza por fatiga, aumento del apetito y bajo estado de ánimo en ciertos periodos del año. En estos casos, la valoración médica es importante.

4. Impacto en la energía diaria

La luz natural también influye en la activación matutina. La exposición a la luz al iniciar el día favorece mayor alerta y mejor rendimiento, mientras que su ausencia puede generar sensación de lentitud o desgano. Pequeños cambios en la rutina pueden ayudar a compensar este efecto.

Buscar momentos de exposición a la luz natural, abrir ventanas, realizar actividades al aire libre o ajustar espacios de trabajo puede contribuir a mejorar el estado de ánimo. Mantener un ritmo de sueño regular y cuidar la salud mental permite enfrentar mejor los periodos con menor luz, fortaleciendo el bienestar emocional.

 

Fuente: Harvard Health Publishing