El desmayo, o síncope, suele ser consecuencia de una disminución temporal del flujo sanguíneo hacia el cerebro. No suele ser grave, pero puede indicar problemas de salud subyacentes, desde deshidratación hasta problemas del corazón. Por ello, comprender la causa precisa es crucial, sobre todo cuando se presentan síntomas alarmantes como dolor en el pecho o alteraciones del ritmo cardíaco.
En ocasiones, no hay absolutamente nada que puedas hacer para evitar un desmayo. No obstante, si sientes que se aproxima un episodio, puedes mover el cuerpo de maneras específicas para prevenirlo. Intenta lo siguiente:
- Cerrar el puño.
- Cruzar las piernas.
- Apretar los muslos.
- Contraer los músculos de los brazos.
- Recostarte o colocar la cabeza entre las rodillas.
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Si la sensación no desaparece en unos minutos, o comienzas a experimentar dolor en el pecho o dificultad para respirar, llama al 911 o a tu número de emergencias local.
Para prevenir desmayos a largo plazo, debes evitar situaciones que puedan provocar episodios, como el abuso de alcohol u olvidarte de comer y beber. Asimismo, debes intentar mantener un estilo de vida saludable, asistir a tus citas médicas y tomar tus medicamentos como te los hayan recetado.
Fuente: Very Well Health







