Los electrolitos —como sodio, potasio, calcio y magnesio— son minerales que ayudan a regular funciones esenciales del cuerpo. Participan en la hidratación, la contracción muscular y la actividad nerviosa. Cuando sus niveles se alteran, pueden aparecer síntomas que no siempre se identifican de inmediato. Reconocer señales tempranas permite actuar antes de que el desequilibrio electrolítico se agrave.

1. Fatiga inusual o debilidad

Uno de los primeros signos puede ser una sensación de cansancio desproporcionado. La alteración de electrolitos afecta la función muscular y la producción de energía, lo que puede generar debilidad general.

Este síntoma puede confundirse con falta de descanso.

2. Calambres o espasmos musculares

Los electrolitos intervienen directamente en la contracción muscular. Niveles bajos de potasio, calcio o magnesio pueden provocar calambres frecuentes o espasmos involuntarios.

Estos pueden aparecer durante la actividad física o incluso en reposo.

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3. Cambios en el ritmo cardíaco

El corazón también depende del equilibrio electrolítico. Alteraciones pueden generar palpitaciones o sensación de latidos irregulares, especialmente si el desequilibrio es significativo.

Ante síntomas persistentes, se requiere valoración médica.

4. Mareos o dolor de cabeza

El sodio desempeña un papel clave en el equilibrio de líquidos. Un desajuste puede causar mareos, dolor de cabeza o sensación de confusión leve, sobre todo después de sudoración intensa o deshidratación.

La hidratación adecuada es fundamental en estos casos.

5. Náuseas o cambios digestivos

Algunos desbalances pueden afectar también el sistema digestivo. Náuseas, vómito o alteraciones intestinales pueden ser señales tempranas, especialmente cuando se acompañan de otros síntomas.

Estos signos no deben ignorarse si se presentan de forma persistente.

Los desbalances electrolíticos pueden surgir por deshidratación, ejercicio intenso, enfermedades gastrointestinales o ciertas condiciones médicas. Mantener una hidratación adecuada, llevar una alimentación equilibrada y buscar atención médica ante síntomas persistentes ayuda a prevenir complicaciones y a mantener el equilibrio del organismo.

 

Fuente: Mayo Clinic