El ritmo circadiano es el “reloj interno” que regula funciones del cuerpo a lo largo de aproximadamente 24 horas. Este sistema coordina el sueño, la liberación hormonal, la temperatura corporal y también los niveles de energía y el apetito.
Cuando se altera —por desvelos frecuentes, trabajo nocturno o uso excesivo de pantallas— pueden aparecer cambios en el rendimiento y en la sensación de hambre.
¿Cómo regula la energía?
El ritmo circadiano influye en la liberación de hormonas como el cortisol y la melatonina. El cortisol tiende a elevarse por la mañana, favoreciendo el estado de alerta, mientras que la melatonina aumenta por la noche, preparando al cuerpo para dormir.
Si los horarios se desajustan, pueden aparecer fatiga diurna, dificultad para concentrarse y menor rendimiento físico.
1. Relación con el apetito
El reloj biológico también regula hormonas relacionadas con el hambre, como la grelina y la leptina. Dormir poco o en horarios irregulares puede aumentar la sensación de hambre y favorecer antojos, especialmente por alimentos altos en azúcar y grasa.
Este desequilibrio puede influir en el control del peso.
2. Impacto en el metabolismo
El cuerpo procesa mejor los alimentos durante el día que durante la noche. Comer en horarios muy tardíos puede alterar la regulación de la glucosa y el metabolismo energético.
La sincronización entre sueño y alimentación es parte importante del equilibrio metabólico.
Conoce más: ¿Qué es el metabolismo y por qué es tan importante para tu salud?
3. Señales de un ritmo alterado
Algunas señales comunes incluyen:
- Somnolencia durante el día.
- Dificultad para dormir por la noche.
- Cambios en el apetito.
- Sensación constante de baja energía.
Estas manifestaciones pueden indicar desajustes en el ciclo sueño-vigilia.
4. ¿Cómo favorecer un ritmo saludable?
Mantener horarios regulares de sueño, exponerse a luz natural por la mañana y limitar pantallas antes de dormir ayuda a regular el reloj biológico. Dormir entre 7 y 9 horas por noche favorece un mejor equilibrio hormonal y energético.
También es recomendable establecer horarios consistentes para las comidas.
El ritmo circadiano influye directamente en la energía diaria y en el apetito. Respetar los ciclos naturales de sueño y alimentación ayuda a mantener un mejor rendimiento físico y mental, además de contribuir al equilibrio metabólico a largo plazo.
Fuente: Harvard Health Publishing







