Tener un equilibrio corporal eficiente es fundamental para realizar actividades diarias con seguridad, desde levantarse de una silla hasta caminar sobre superficies irregulares. Cuando el equilibrio está comprometido, las caídas se convierten en un riesgo significativo, especialmente en adultos mayores, afectando su independencia, movilidad y calidad de vida.

¿Qué es el equilibrio y por qué importa?

El equilibrio es la capacidad del cuerpo para mantener su centro de gravedad sobre su base de apoyo, ya sea en reposo o en movimiento. Esta función depende de la integración del sistema visual, el sistema vestibular (oído interno) y los mecanismos sensoriales y musculares que informan al cerebro sobre la posición del cuerpo. Cuando estas señales funcionan en armonía, es más fácil ajustar la postura y prevenir tropiezos o caídas.

1. El equilibrio como factor clave para la movilidad

Un buen equilibrio permite que una persona camine, suba escaleras o se mueva en espacios estrechos sin perder estabilidad. Conforme envejecemos, se reduce la rapidez de las respuestas posturales y la fuerza muscular, lo cual puede deteriorar la capacidad para corregir pequeños desequilibrios, aumentando el riesgo de caídas.

2. Factores que afectan el equilibrio

Diversos aspectos pueden comprometer la estabilidad corporal:

  • Pérdida de fuerza muscular, especialmente en piernas y tronco.
  • Deterioro sensorial, como visión deficiente o problemas en el oído interno.
  • Efectos secundarios de medicamentos que causan mareos o somnolencia.
  • Enfermedades neurológicas o afecciones crónicas que alteran la coordinación.

Reconocer estos factores ayuda a tomar medidas preventivas antes de que ocurran las caídas.

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3. Ejercicios y estrategias que fortalecen el equilibrio

Incorporar actividades específicas puede mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas:

  • Entrenamiento de fuerza para piernas y núcleo.
  • Ejercicios de balance, como pararse en un pie o caminar en línea recta.
  • Actividad física regular, como tai chi o yoga, que mejora la propriocepción y la coordinación.
  • Evaluaciones periódicas de la vista y audición para asegurar que los sistemas sensoriales contribuyan de forma óptima al equilibrio.

4. El rol del entorno en la prevención de caídas

Un entorno seguro complementa la capacidad física. Eliminar alfombras sueltas, instalar pasamanos o mejorar la iluminación en el hogar son medidas efectivas para reducir obstáculos y riesgos.

El equilibrio no sólo permite mantener la postura, sino que incrementa la confianza al moverse, lo que reduce la probabilidad de adoptar posturas inseguras por miedo a caer.

El equilibrio desempeña un rol esencial en la prevención de caídas, ya que integra funciones sensoriales, musculares y motoras para mantener la estabilidad. Fortalecerlo a través de ejercicio, revisar la salud sensorial y adaptar el entorno son acciones concretas que ayudan a disminuir el riesgo de caídas, sobre todo en personas mayores.

 

Fuente: National Institute on Aging