El páncreas divisum es el trastorno pancreático más común que se desarrolla antes del nacimiento. Esta afección congénita afecta a menos del 10% de las personas, pero solo alrededor del 5% experimenta síntomas. Usualmente, un caso de páncreas divisum se detecta de forma incidental en estudios de imagen o cuando surgen otros problemas.

Durante el desarrollo fetal, el páncreas comienza como dos partes separadas de tejido que forman conductos individuales: el dorsal y el ventral. En el 90% de los fetos, estos conductos se fusionan para formar un conducto pancreático central. En el 10% restante de los casos, los conductos dorsal y ventral no se fusionan y permanecen separados.

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Las causas específicas del páncreas divisum no están claras. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que las mismas variaciones genéticas que aumentan la probabilidad de que algunas personas desarrollen pancreatitis (inflamación del páncreas) pueden encontrarse en bebés que nacen con páncreas divisum.

Una mutación genética específica (mutaciones del regulador de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística [CFTR]) también está relacionada con la pancreatitis genética y la fibrosis quística, otra enfermedad genética que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. Cuando se produce dicha mutación, interfiere en la producción de una proteína crucial para el equilibrio de líquidos y electrolitos, lo que afecta el proceso digestivo.

Hasta el momento, no se conoce ninguna forma de prevenir este problema durante el embarazo.

 

Fuente: Very Well Health