La hidratación es un factor clave para que el cuerpo funcione de manera eficiente durante la actividad física. Incluso una deshidratación leve puede impactar el desempeño, la resistencia y la recuperación. El agua participa en procesos esenciales como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes y la función muscular, por lo que su déficit se refleja rápidamente en el rendimiento físico.

1. Disminución de la resistencia y la energía

Cuando el cuerpo pierde líquidos y no los repone, el volumen sanguíneo se reduce. Esto dificulta el transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos, provocando fatiga temprana y menor capacidad para sostener el esfuerzo.

2. Alteraciones en la regulación de la temperatura

Durante el ejercicio, el cuerpo se enfría a través del sudor. Una hidratación insuficiente limita este mecanismo, aumentando el riesgo de sobrecalentamiento y reduciendo la capacidad para mantener la intensidad del entrenamiento.

3. Menor fuerza y coordinación muscular

Los músculos dependen de un equilibrio adecuado de líquidos y electrolitos. La deshidratación puede provocar calambres, debilidad y menor coordinación, afectando la ejecución de movimientos y elevando el riesgo de lesiones.

Conoce más: ¿Cómo prevenir dolores musculares asociados al sedentarismo?

4. Aumento de la percepción del esfuerzo

Con mala hidratación, el ejercicio se siente más demandante. El cuerpo percibe el mismo esfuerzo como más intenso, lo que puede llevar a disminuir el ritmo, acortar la sesión o abandonar antes de lo planeado.

5. Recuperación más lenta

La hidratación también influye después del ejercicio. No reponer líquidos retrasa la eliminación de desechos metabólicos y la reparación muscular, prolongando la sensación de cansancio y rigidez.

Una hidratación adecuada es esencial para rendir mejor y cuidar el cuerpo durante la actividad física. Beber agua de forma regular, antes, durante y después del ejercicio, ayuda a mantener la energía, prevenir molestias y favorecer una recuperación más eficiente, apoyando el rendimiento físico de manera integral.

 

Fuente: Fundación Española del Corazón