La flexibilidad es la capacidad de los músculos y articulaciones para moverse a través de su rango completo de movimiento. Aunque muchas veces se prioriza la fuerza o la resistencia, mantener una buena movilidad es esencial para reducir el riesgo de lesiones y conservar la funcionalidad con el paso del tiempo.

No se trata de “ser más elástico”, sino de permitir que el cuerpo se mueva de forma eficiente y equilibrada.

¿Cómo ayuda la flexibilidad a prevenir lesiones?

Cuando los músculos están rígidos, el movimiento se vuelve limitado y menos eficiente. La falta de movilidad obliga a otras estructuras a compensar, aumentando la sobrecarga en tendones y articulaciones. Con el tiempo, estas compensaciones pueden traducirse en dolor o lesiones.

1. Mejora el rango de movimiento

Una adecuada flexibilidad permite que las articulaciones se desplacen sin restricciones excesivas. Esto reduce la tensión innecesaria durante la actividad física y en tareas cotidianas, como agacharse o levantar objetos. Movimientos más amplios y controlados disminuyen el riesgo de tirones musculares.

2. Favorece una mejor alineación corporal

La rigidez muscular puede alterar la postura. Mantener equilibrio entre fuerza y flexibilidad ayuda a conservar una alineación adecuada, reduciendo la carga sobre la columna y otras articulaciones. Una postura más estable protege frente a molestias crónicas.

3. Mejora la recuperación muscular

Los músculos con buena elasticidad toleran mejor cambios de carga. Esto facilita la recuperación después del ejercicio y reduce la probabilidad de contracturas o distensiones. La movilidad adecuada también contribuye a un mejor rendimiento físico.

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¿Cómo integrar la flexibilidad en la rutina?

Incluir ejercicios de movilidad y estiramientos de forma regular ayuda a mantener el rango de movimiento. Es recomendable realizarlos después del calentamiento o al finalizar el entrenamiento, cuando el músculo está más preparado.

La constancia es más importante que la intensidad. Los estiramientos deben sentirse cómodos y controlados, sin provocar dolor. Integrar sesiones breves varias veces por semana puede marcar una diferencia significativa a largo plazo.

La flexibilidad es un componente fundamental de la salud musculoesquelética. Trabajarla de manera constante favorece movimientos más seguros, menor riesgo de lesiones y mayor autonomía con el paso de los años.

 

Fuente: Mayo Clinic