Una compresa fría es un material congelado o refrigerado, como una bolsa de hielo o una toallita fría. Existen diferentes tipos, incluyendo productos caseros y comerciales.
Las compresas frías se pueden usar para controlar la hinchazón y la inflamación. Incluso pueden ayudar a controlar el sangrado. El frío restringe la circulación sanguínea para adormecer el dolor y reducir los hematomas.
Cómo hacer una compresa fría
Existen varios tipos de compresas frías disponibles en tu supermercado o farmacia favorita. Algunas son bolsas especialmente diseñadas que puedes llenar con hielo en casa, y otras son compresas químicas que, al romperse, se congelan.
También puedes hacer tu propia compresa fría en casa. Algunas compresas frías caseras incluyen hielo como ingrediente principal. El hielo es la forma más efectiva de controlar la hinchazón causada por una lesión.
Para hacer una compresa fría instantánea a base de hielo:
- Usa una bolsa limpia y sellable.
- Llénala con hielo.
- Envuelve la bolsa en un paño fino o una toalla de papel para proteger la piel. Aplicar sobre la lesión.
Conoce más: Compresas calientes para los ojos, información clave que debes conocer
También puedes congelar una toallita o toalla húmeda para hacer una compresa casera:
- Humedece la toallita o toalla.
- Exprime el exceso de líquido.
- Sella la toallita o toalla en una bolsa.
- Congela la bolsa hasta que esté sólida.
- Envuelve la bolsa en un paño ligero o una toalla de papel.
- Aplicar sobre la zona lesionada del cuerpo.
Para hacer una compresa fría con verduras congeladas:
- Usa verduras congeladas pequeñas, como chícharos, maíz y verduras mixtas.
- Coloca una pequeña cantidad de verduras congeladas en una bolsa de plástico con cierre.
- Cubre la bolsa con una toalla limpia y aplícala sobre la zona afectada.
Fuente: Very Well Health







