Los cambios bruscos de temperatura pueden favorecer infecciones respiratorias, especialmente cuando coinciden con estrés, falta de descanso o exposición a personas enfermas. Aunque el clima por sà solo no causa enfermedad, las variaciones térmicas pueden debilitar temporalmente las dedensas del organismo.
Fortalecer el sistema inmunológico es clave para reducir el riesgo.
1. Priorizar el descanso adecuado
Dormir entre 7 y 9 horas por noche ayuda al cuerpo a mantener una respuesta inmunitaria eficiente. Durante el sueño se regulan sustancias que participan en la defensa frente a virus y bacterias.
La falta de descanso puede aumentar la susceptibilidad a infecciones respiratorias.
2. Mantener una alimentación equilibrada
Una dieta rica en frutas, verduras, leguminosas y proteÃnas de calidad aporta nutrientes esenciales. Vitaminas como la C y la A, junto con minerales como el zinc, apoyan la función inmunológica.
Evitar exceso de azúcares y ultraprocesados ayuda a mantener un mejor equilibrio interno.
3. Hidratación constante
Los cambios de clima pueden resecar las vÃas respiratorias. Mantener una buena hidratación ayuda a conservar las mucosas húmedas, lo que facilita la eliminación de microorganismos.
Beber agua regularmente es una medida sencilla pero efectiva.
Conoce más: ¿Por qué una mala hidratación afecta el rendimiento fÃsico?
4. Vacunación al dÃa
Algunas infecciones respiratorias pueden prevenirse mediante vacunación. Contar con esquemas completos reduce el riesgo de complicaciones, especialmente en temporadas de mayor circulación viral.
Revisar el estado de vacunación es una acción preventiva importante.
5. Manejo del estrés
El estrés crónico puede afectar la respuesta inmunitaria. Mantener espacios de relajación y actividad fÃsica moderada ayuda a regular hormonas relacionadas con la defensa del organismo.
El equilibrio emocional también influye en la salud fÃsica.
6. Medidas básicas de prevención
Lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser y evitar el contacto cercano con personas enfermas disminuye el riesgo de contagio. Estas acciones simples son fundamentales durante temporadas de cambios climáticos.
Fortalecer las defensas no depende de soluciones rápidas, sino de hábitos constantes. Cuidar el descanso, la alimentación y la prevención diaria ayuda a que el cuerpo responda mejor ante variaciones de temperatura y exposición a virus comunes.
Fuente: Harvard Health Publishing







