Una mañana notas que tu orina tiene un aspecto diferente al habitual. Quizá está más oscura, parece tener espuma o has ido al baño con menor frecuencia. Antes de preocuparte, hay que recordar que la orina puede cambiar por razones tan sencillas como beber poca agua, consumir ciertos alimentos o tomar determinados medicamentos. Sin embargo, algunos cambios persistentes sí pueden ser una señal para prestar atención a la salud de los riñones.

La apariencia puede dar algunas pistas

Los riñones filtran la sangre y ayudan a eliminar los desechos y el exceso de líquido a través de la orina. Cuando su funcionamiento se altera, pueden aparecer cambios en la cantidad, el aspecto o la frecuencia con la que orinas.

La presencia de sangre puede hacer que la orina se vea rosada, roja o de color oscuro. La orina persistentemente espumosa también merece atención, ya que en algunos casos puede relacionarse con una cantidad elevada de proteínas.

Otro cambio importante es orinar mucho menos o mucho más de lo habitual, especialmente si se presenta junto con otros síntomas. Estos cambios no permiten identificar por sí mismos una enfermedad renal, pero sí pueden justificar una valoración.

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Pon atención a otras señales

Los problemas de los riñones pueden acompañarse de señales como hinchazón en pies, tobillos o piernas, cansancio persistente, comezón, náuseas o dificultad para concentrarse.

En algunos casos, las enfermedades renales avanzan durante mucho tiempo sin provocar síntomas evidentes. Por eso, esperar a sentir molestias para revisar la función de los riñones no siempre es la mejor estrategia.

No todos los cambios significan enfermedad

El color de la orina puede variar según la cantidad de líquidos que consumes. Algunos alimentos, vitaminas y medicamentos también pueden modificar su apariencia.

Por eso, observar un cambio aislado no significa que exista un problema renal. Lo importante es identificar si permanece, se repite o aparece junto con otras señales.

Los controles ayudan a detectar problemas

Si tienes diabetes, presión arterial alta, antecedentes familiares de enfermedad renal u otros factores de riesgo, pregunta a un profesional de la salud con qué frecuencia necesitas revisar la función de tus riñones.

Si notas cambios persistentes en tu orina, especialmente si hay sangre, disminución importante de la cantidad de orina o hinchazón, consulta a un especialista.

 

Fuente: National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases