Los ácidos grasos omega-3 favorecen la salud cardíaca, cerebral e inflamatoria, y pueden encontrarse de forma natural en los pescados grasos como el salmón, así como en forma de suplemento. Consumir omega-3 con comidas ricas en grasas favorece su absorción, mientras que la vitamina E ayuda a proteger su estabilidad, y la vitamina D posee algunos efectos superpuestos.
Hablando concretamente de la vitamina E, esta es un antioxidante que protege a los omega-3 del daño oxidativo (el daño celular causado por moléculas inestables). Tomarlos juntos ayuda a mantener la estabilidad de los omega-3, lo cual es importante para su función prevista.
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Cuando los omega-3 se toman con vitamina E y carotenoides, pueden asociarse con mejoras moderadas en la memoria en los adultos mayores. Un ensayo clínico descubrió que tomar suplementos de vitamina E a diario mejoró significativamente el rendimiento de la memoria de trabajo en comparación con un placebo.
Algunas formulaciones de ácidos grasos omega-3 pueden contener vitamina E. Debido a que las dosis elevadas de esta vitamina pueden aumentar el riesgo de sangrado, es recomendable seguir las cantidades sugeridas, a menos que un profesional de la salud indique lo contrario.
Fuente: Very Well Health







