La cena es una de las comidas más importantes del día, ya que influye en la calidad del sueño y en cómo se recupera el cuerpo durante la noche. Elegir opciones ligeras y nutritivas puede ayudar a evitar malestares digestivos, favorecer un descanso profundo y mantener la salud metabólica.
1. Ensalada con pollo a la plancha
Una ensalada fresca con hojas verdes, jitomate, pepino y un poco de pollo a la plancha aporta proteínas magras y fibra, lo que genera saciedad sin sobrecargar el sistema digestivo. Puede acompañarse con una vinagreta ligera.
2. Omelet de claras con vegetales
Los huevos son una excelente fuente de proteínas y, al prepararlos en versión ligera con claras y vegetales, ofrecen nutrientes sin exceso de grasas. Este platillo es ideal para quienes buscan algo rápido y nutritivo.
3. Crema de verduras sin lácteos pesados
Una sopa o crema de calabacita, brócoli o zanahoria cocida con caldo de verduras es reconfortante, ligera y aporta vitaminas y minerales. Evita añadir crema entera o quesos grasos que dificulten la digestión.
4. Tostadas integrales con aguacate y queso fresco
El aguacate ofrece grasas saludables y el queso fresco proteína ligera, mientras que la base integral proporciona fibra para una digestión adecuada. Esta combinación es saciante sin ser pesada.
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5. Yogur natural con fruta y semillas
Un yogur bajo en grasa con frutos rojos y una cucharada de semillas de chía o linaza aporta probióticos, antioxidantes y fibra, ayudando a la salud intestinal y favoreciendo el descanso.
Optar por cenas ligeras y nutritivas es fundamental para cuidar el sueño, ya que una digestión pesada puede interrumpir los ciclos de descanso. Planificar con anticipación y mantener porciones moderadas es la clave para despertar con más energía al día siguiente.
Fuente: Mayo Clinic