El zinc es un mineral esencial que participa en múltiples procesos del organismo, aunque suele pasar desapercibido frente a otros nutrientes. Su papel es clave tanto en la cicatrización de heridas como en el funcionamiento del sistema inmunológico, por lo que una ingesta adecuada resulta fundamental para mantener la salud y favorecer la recuperación del cuerpo ante lesiones o infecciones.

Zinc y procesos de cicatrización

La reparación de tejidos requiere una coordinación precisa entre células, proteínas y enzimas. El zinc interviene en la síntesis de proteínas y en la división celular, procesos indispensables para que la piel y otros tejidos se regeneren correctamente.

Cuando hay deficiencia de zinc, las heridas pueden tardar más en cerrar y el riesgo de infecciones locales aumenta, ya que el organismo no cuenta con los recursos necesarios para reparar el daño de forma eficiente. Por esta razón, una ingesta adecuada de este mineral es especialmente importante en personas con heridas frecuentes, cirugías recientes o procesos de recuperación prolongados.

Papel del zinc en el sistema inmunológico

El sistema inmune depende del zinc para funcionar de manera equilibrada. Este mineral participa en la activación y desarrollo de células defensivas, como los linfocitos, que ayudan a combatir virus y bacterias.

Además, niveles adecuados de zinc favorecen una respuesta inmunológica más eficaz y regulada, evitando tanto una respuesta insuficiente como reacciones inflamatorias excesivas. Cuando el zinc es insuficiente, es más común presentar infecciones recurrentes o una recuperación más lenta frente a enfermedades comunes.

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Alimentos que aportan zinc de forma natural

El zinc se obtiene principalmente a través de la alimentación. Carnes magras, mariscos, legumbres, semillas, frutos secos y cereales integrales son fuentes importantes, por lo que una dieta variada suele cubrir las necesidades diarias en la mayoría de las personas.

El zinc cumple una función silenciosa pero fundamental en la cicatrización y en las defensas del organismo. Asegurar su consumo mediante una alimentación equilibrada ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a favorecer una recuperación adecuada ante heridas o infecciones, convirtiéndolo en un nutriente clave para el cuidado integral de la salud.

 

Fuente: National Institutes of Health (NIH)