Aunque las cáscaras de naranja por lo general se consideran seguras para la mayoría de los adultos sanos, existen algunas consideraciones que debes tomar en cuenta al incorporarlas a tu dieta, las cuales incluyen:

  • Prueba primero con porciones pequeñas, ya que la textura masticable y dura de la cáscara, así como su sabor amargo, pueden tardar un poco en consumirse.
  • Lava bien la cáscara antes de consumirla para eliminar cualquier pesticida, químico o bacteria que suele estar presente en la cáscara externa de frutas cítricas como las naranjas.
  • Consume la cáscara con moderación, ya que añadir fibra rápidamente a tu dieta puede provocar efectos secundarios incómodos como hinchazón, gases o dolor de estómago en algunas personas.
  • Considera rallar la cáscara de naranja como ingrediente para aderezar diversos platos, como productos horneados, aderezos para ensaladas, guarniciones, galletas saladas, arroces y bebidas alcohólicas.

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RECUERDA: Las cáscaras de naranja contienen potentes antioxidantes que pueden prevenir o combatir el daño celular en el cuerpo. La evidencia científica demuestra que las cáscaras de naranja contienen más polifenoles (compuestos vegetales) que otras frutas cítricas.

Los polifenoles pueden ayudar a prevenir y controlar enfermedades crónicas, como por ejemplo:

  • Diabetes tipo 2
  • Ciertos tipos de cáncer
  • Deterioro cognitivo relacionado con la edad

 

Fuente: Very Well Health