Recibes los resultados de tus estudios y descubres que un valor llamado tasa de filtración glomerular aparece por debajo de lo esperado. Aunque no tienes dolor ni molestias, el resultado puede hacerte pensar que tus riñones están dejando de funcionar. Antes de sacar conclusiones, es importante entender qué mide esta prueba y por qué debe interpretarse junto con otros datos.

¿Qué es la filtración glomerular?

La tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) es un cálculo que permite conocer aproximadamente qué tan bien están filtrando la sangre tus riñones. Generalmente se obtiene a partir de la creatinina en sangre, junto con datos como la edad y el sexo.

Cuando la TFGe disminuye, puede indicar que los riñones están filtrando menos de lo esperado, aunque un resultado aislado no siempre significa que exista una enfermedad renal crónica.

¿Qué significa tener filtración renal baja?

En adultos, una TFGe inferior a 60 ml/min/1.73 m² que persiste durante al menos tres meses puede indicar enfermedad renal crónica. Sin embargo, la interpretación depende de varios factores. La edad, la masa muscular, algunas enfermedades y determinadas situaciones temporales pueden influir en los resultados.

Por eso, el médico también considera si existen proteínas en la orina, especialmente albúmina, y cómo han cambiado tus valores con el tiempo.

¿Por qué puede disminuir la filtración?

Existen diferentes condiciones que pueden afectar la función renal, entre ellas:

  • Diabetes.
  • Presión arterial elevada.
  • Enfermedades que afectan directamente los riñones.
  • Deshidratación importante.
  • Determinados medicamentos o situaciones que alteran la función renal.

Conoce más: ¿Cómo afecta el consumo excesivo de sal a los riñones?

¿Qué hacer si tus resultados son bajos?

Si tu TFGe aparece disminuida, consulta a un profesional de la salud para interpretar el resultado. Dependiendo de tu situación, puede recomendar repetir los análisis, realizar estudios de orina o revisar tus medicamentos. Mientras tanto, evita automedicarte, especialmente con antiinflamatorios, y no suspendas tratamientos sin indicación médica.

Recuerda cuidar tus riñones a largo plazo. Controlar la presión arterial y la glucosa, mantener una dieta adecuada y seguir el tratamiento indicado ayuda a proteger la función renal.

 

Fuente: Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK)