Las bebidas probióticas contienen microorganismos vivos que pueden influir en la salud intestinal y la digestión, así como en el equilibrio bacteriano del sistema digestivo.

Una de ellas es el kéfir, bebida láctea fermentada que se produce mediante la introducción de cultivos bacterianos y de levadura en la leche. Tales cultivos consumen los azúcares naturales presentes en la leche, lo que les permite multiplicarse y favorecer el proceso de fermentación que da lugar al kéfir.

El kéfir posee un sabor ácido y una consistencia similar a la de un yogur. La fermentación puede volverlo ligeramente carbonatado debido a los gases producidos por los microbios que digieren los azúcares de la leche.

Conoce más: Alimentos fermentados y su impacto en la salud digestiva

Una revisión de estudios del año 2017 sugiere que el consumo regular de kéfir se asocia con varios beneficios para la salud, como una mejor digestión, una menor intolerancia a la lactosa y una mejor regulación de la glucosa en sangre.

Sumado a ello, la revisión sugirió que el consumo constante de kéfir ha demostrado tener propiedades antibacterianas, hipocolesterolémicas, antihipertensivas, antiinflamatorias, antioxidantes, anticancerígenas, antialérgicas y cicatrizantes.

 

Fuentes: Very Well Health