La contaminación del aire forma parte de la vida cotidiana en muchas ciudades y no siempre es visible. Las partículas y otros contaminantes pueden afectar los pulmones y aumentar el riesgo de problemas respiratorios.

Si trabajas, te trasladas diariamente por la ciudad o pasas buena parte del día al aire libre, reducir tu exposición puede formar parte de tu cuidado diario. Toma en cuenta las siguientes recomendaciones.

1. Revisa la calidad del aire

Consulta las condiciones de contaminación antes de hacer ejercicio o pasar mucho tiempo al aire libre. Cuando los niveles sean elevados, reduce tu exposición.

2. Evita ejercitarte junto a avenidas

Si haces ejercicio al aire libre, busca lugares alejados de calles con mucho tráfico. Los contaminantes provenientes de vehículos pueden aumentar la exposición.

3. Mantén el aire de tu casa limpio

Evita fumar dentro de casa y utiliza extractores al cocinar, especialmente cuando utilizas una estufa de gas.

4. Ventila cuando la calidad del aire sea buena

Abrir las ventanas puede renovar el aire interior. Hazlo preferentemente cuando la contaminación exterior sea baja.

Conoce más: ¿Por qué es importante ventilar tu hogar todos los días?

5. Ten especial cuidado durante días de mala calidad

Si tienes asma, enfermedad pulmonar u otra condición respiratoria, limita las actividades prolongadas al aire libre cuando la contaminación sea elevada.

No necesitas dejar de salir para cuidar tus pulmones

La actividad física sigue siendo importante. La clave está en elegir horarios y lugares con mejores condiciones ambientales y reducir la exposición cuando la calidad del aire sea mala.

La contaminación afecta especialmente a personas mayores y a quienes ya tienen enfermedades respiratorias.

Si notas falta de aire, silbidos al respirar, tos persistente o empeoramiento de una enfermedad respiratoria, consulta a un profesional de la salud.

 

Fuente: National Institutes of Health