Cuando una persona tiene dengue, la mayoría de los casos evoluciona de forma favorable con vigilancia, descanso y buena hidratación. Sin embargo, la enfermedad puede agravarse, por lo que reconocer las señales de alerta es fundamental.
Los signos de mayor riesgo suelen aparecer cuando la fiebre empieza a desaparecer, por lo que sentirse mejor de la fiebre no siempre significa que el peligro haya pasado. Presta atención a las siguientes señales.
- Dolor abdominal intenso. Un dolor fuerte o sensibilidad marcada en el abdomen es una de las señales que requiere valoración médica.
- Vómitos persistentes. El vómito puede dificultar la hidratación y formar parte de un cuadro de dengue grave.
- Sangrado. Sangrado de nariz o encías, sangre en el vómito o las evacuaciones, o cualquier sangrado importante requiere atención médica.
- Cansancio extremo o inquietud. Una persona con dengue que presenta debilidad marcada, somnolencia inusual o inquietud puede estar desarrollando una complicación.
- Dificultad para respirar. La dificultad respiratoria es una señal de alarma que requiere atención inmediata.
Conoce más: ¿Cómo proteger a tus hijos del dengue durante las lluvias?
No esperes a que aparezcan todos los síntomas
Si una persona con dengue presenta alguna señal de alerta, debe acudir a un servicio de urgencias. El dengue grave puede provocar problemas relacionados con la circulación, sangrado importante o afectación de órganos.
Mientras recibe atención, evita administrar medicamentos por cuenta propia. En particular, la aspirina y medicamentos antiinflamatorios como ibuprofeno pueden aumentar el riesgo de sangrado.
La vigilancia es especialmente importante durante las 24 a 48 horas posteriores a que desaparece la fiebre.
Conocer estas señales permite actuar a tiempo y reducir el riesgo de complicaciones.







