Durante la temporada de lluvias es común caminar sobre superficies mojadas, atravesar charcos o permanecer varias horas con el calzado húmedo. Estas situaciones no solo resultan incómodas, sino que también pueden favorecer lesiones, infecciones en la piel o caídas.

Los pies permanecen en contacto directo con el suelo y soportan el peso del cuerpo durante todo el día. Por ello, dedicar unos minutos a su cuidado puede marcar una diferencia importante, especialmente cuando aumenta la humedad ambiental.

La humedad favorece algunos problemas

Permanecer con calcetines o zapatos mojados durante mucho tiempo crea un ambiente propicio para que proliferen hongos y otros microorganismos. Además, la piel húmeda puede irritarse con mayor facilidad y formar ampollas por el roce constante.

También existe un mayor riesgo de resbalones cuando el calzado no ofrece suficiente tracción.

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Medidas que ayudan a cuidar tus pies

Durante los días de lluvia procura:

  • Utilizar calzado con suela antiderrapante.
  • Cambiar los calcetines si se humedecen.
  • Secar muy bien los pies, especialmente entre los dedos.
  • Evitar caminar descalzo en zonas húmedas de uso común.
  • Revisar la piel si tienes diabetes o problemas de circulación.

En caso de presentar heridas, enrojecimiento persistente o signos de infección, es recomendable buscar atención médica.

Mantener los pies secos y utilizar un calzado adecuado ayuda a disminuir el riesgo de lesiones e infecciones durante la temporada de lluvias.

El cuidado de los pies forma parte de la salud general. Adoptar medidas sencillas antes, durante y después de una lluvia permite reducir molestias y continuar con las actividades cotidianas de forma más segura.

 

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC)