Una pequeña rozadura del zapato puede pasar inadvertida, especialmente cuando la diabetes ha afectado la sensibilidad de los pies. Dedicar unos minutos al día a revisarlos ayuda a detectar heridas y otros cambios antes de que se conviertan en complicaciones. Estos cinco pasos te muestran qué zonas observar y qué señales merecen especial atención.

1. Observa la piel de tus pies

Busca cortaduras, ampollas, grietas, enrojecimiento o cambios de color. Revisa especialmente las zonas donde el calzado produce presión o rozaduras. Aunque no sientas dolor, cualquier lesión merece atención.

2. Revisa las plantas y los talones

Utiliza un espejo para observar las partes que no alcanzas a ver o pide ayuda a alguien de confianza. Presta atención a las callosidades, heridas y zonas de piel endurecida. No intentes cortar los callos ni utilizar productos para eliminarlos sin orientación médica.

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3. Examina los espacios entre los dedos

La humedad acumulada puede favorecer problemas en la piel. Busca grietas, descamación o cambios que puedan indicar una infección. Después de lavar tus pies con agua tibia, sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos.

4. Observa las uñas

Revisa si presentan cambios de color, engrosamiento o si alguna comienza a enterrarse en la piel. Corta las uñas en línea recta cuando sea seguro hacerlo. Si tienes dificultades para verlas, alcanzarlas o cortarlas, solicita ayuda a un profesional de la salud.

5. Identifica cambios de temperatura o sensibilidad

Presta atención a sensaciones de hormigueo, ardor, entumecimiento o pérdida de sensibilidad. También observa si algún pie está más caliente, frío o hinchado de lo habitual. Estos cambios pueden requerir una evaluación médica, incluso cuando no existe una herida visible.

¿Cuándo buscar atención médica?

Si encuentras una ampolla, una herida, enrojecimiento persistente o cualquier lesión que no mejora, consulta a un médico lo antes posible. Una herida infectada, un pie repentinamente rojo, caliente o hinchado, o cambios importantes de color requieren atención urgente.

Si encuentras algún cambio, evita manipular la lesión por tu cuenta y solicita orientación médica para saber cómo atenderla.

 

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)