El melón amargo es una fruta tropical de sabor intenso y amargo. Algunos países como Brasil, China, Colombia, Cuba e India, lo han utilizado en el tratamiento de la diabetes.
En concreto, el consumo de melón amargo aporta un efecto hipoglucemiante más sutil, por lo que es menos potente que la berberina, un compuesto natural extraído de plantas (como el agracejo) que se ha vuelto popular por imitar la acción del fármaco para la diabetes metformina. Además, actúa de forma distinta en el organismo. Al consumirlo, el melón amargo imita la acción de la insulina, ayudando a las células a utilizar la glucosa como fuente de energía.
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Según diversas investigaciones, podría ser más útil para prevenir el desarrollo de la diabetes. Un estudio específico administró melón amargo a un grupo de personas durante 12 semanas, junto con un grupo placebo. Al final de las 12 semanas, quienes consumieron melón amargo presentaron niveles de glucosa en sangre más bajos 30 y 120 minutos después de una prueba de tolerancia oral a la glucosa, una herramienta diagnóstica ampliamente utilizada para detectar la prediabetes y la diabetes.
Fuente: Very Well Health







