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Las altas temperaturas pueden afectar a cualquier persona, pero en quienes viven con diabetes el impacto puede ser mayor. El calor puede alterar la hidratación, el control de glucosa y la respuesta del cuerpo, aumentando el riesgo de complicaciones si no se toman precauciones.

Por eso, durante temporadas de calor es importante prestar atención a ciertos cambios y síntomas.

¿Por qué el calor representa un mayor riesgo?

El cuerpo regula su temperatura principalmente a través del sudor. Sin embargo, la diabetes puede afectar algunos mecanismos relacionados con la hidratación y la respuesta al calor, dificultando que el organismo se enfríe adecuadamente.

Además, las altas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos.

¿Cómo puede afectar el calor a una persona con diabetes?

El calor extremo puede influir de distintas maneras. La deshidratación puede alterar los niveles de glucosa y hacer más difícil mantener un buen control.

También puede provocar:

  • Mayor cansancio o debilidad.
  • Mareos o dolor de cabeza.
  • Cambios en la glucosa más rápidos de lo habitual.
  • Mayor riesgo de agotamiento por calor o golpe de calor.

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¿Por qué la hidratación es tan importante?

Mantener una buena hidratación ayuda al cuerpo a regular la temperatura y favorece un mejor funcionamiento general, especialmente durante días calurosos.

Esperar a tener mucha sed puede ser una señal tardía.

¿Qué medidas pueden ayudar?

Tomar precauciones simples puede ayudarte a reducir riesgos durante el calor:

  • Beber agua de forma constante durante el día.
  • Evitar exposición prolongada al sol en horas de mayor temperatura.
  • Usar ropa ligera y mantenerse en lugares frescos.
  • Monitorear con mayor frecuencia los niveles de glucosa si es necesario.

¿Cuándo debes prestar atención?

Si aparecen síntomas como confusión, debilidad intensa, mareos o deshidratación, es importante actuar rápidamente y buscar atención médica si los síntomas empeoran.

El calor puede tener un impacto importante en personas con diabetes, pero muchas complicaciones pueden prevenirse. Mantenerte hidratado, evitar la exposición excesiva y vigilar cómo responde tu cuerpo puede ayudarte a cuidarte mejor durante las altas temperaturas.

 

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC)