Participar en actividades comunes es fundamental para mantener la autonomía, estimular la mente y preservar el bienestar emocional. Adaptar estas actividades según las capacidades actuales de la persona favorece su involucramiento y autoestima, incluso a medida que la enfermedad avanza.

Recomendaciones

1. Seleccionar actividades basadas en intereses y habilidades previas

Priorizar actividades que la persona solía disfrutar y que coincidan con sus habilidades actuales ayuda a fomentar el interés y el sentido de logro. Por ejemplo, si siempre le gustó la jardinería, puede colaborar con tareas suaves como regar plantas o cuidar macetas.

2. Simplificar tareas en pasos manejables

Dividir una tarea compleja en pasos más pequeños y guiarlos visual o verbalmente facilita su comprensión y evita frustraciones. Por ejemplo, en la cocina, enfocarse en medir un ingrediente o mezclar, en lugar de preparar todo el plato.

3. Usar ayudas visuales y recordatorios

Etiquetas, fotografías o recordatorios escritos ayudan a identificar objetos y recordar instrucciones, lo que permite mayor independencia en su entorno habitual.

4. Aprovechar la memoria para lo que aún se recuerda

Incluir actividades rutinarias como poner la mesa, doblar ropa o regar plantas ayuda a reforzar la memoria procedimental y a mantener su sentido de utilidad. Incluso si no es perfecto, el participar es significativo.

5. Involucrar los sentidos y las emociones

Actividades como escuchar música conocida, revisar fotografías antiguas o realizar tareas relacionadas con recuerdos estimulan la memoria y la conexión emocional. La terapia de reminiscencia tiene efectos positivos en el estado de ánimo y la función cognitiva.

6. Crear un entorno seguro y predecible

Adecuar el espacio físico—eliminar obstáculos, mantener buena iluminación y ofrecer libre circulación—ayuda a prevenir accidentes y facilita la participación activa. Además, una rutina clara reduce la confusión.

7. Incluir movimiento físico suave

Realizar caminatas tranquilas, ejercicios sentados o actividades con música brinda estimulación física y emocional, fomentando hábitos saludables y mejorando el ánimo. Incluso una breve caminata juntos puede marcar la diferencia.

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Adaptar actividades para personas con Alzheimer implica mantenerlas significativas, accesibles y seguras. Cada ajuste contribuye a preservar su autonomía, fortalecer su identidad y promover una mayor calidad de vida.

 

Fuente: VeryWell Health