En el tratamiento del cáncer, la terapia de protones es similar a la radioterapia, pero ofrece un enfoque más específico. Esto significa que el riesgo de dañar los tejidos alrededor del tumor es menor que con la radiación estándar.

El tratamiento es adecuado para cánceres que involucran tumores cerca de partes sensibles del cuerpo, como el ojo, el cerebro y la médula espinal.

La radioterapia tradicional no puede dirigirse a tales tumores porque podría dañar los nervios circundantes.

Por ello, la terapia de protones podría ser adecuada para tratar una variedad de tumores, incluidos los de aquellos cánceres que afectan a:

  • Cerebro, médula espinal y sistema nervioso central (SNC)
  • Cabeza y el cuello
  • Nariz y ojos
  • Recto y ano
  • Páncreas
  • Hígado
  • Hueso
  • Tejidos blandos de la columna vertebral y la pelvis, conocido como sarcoma
  • Pulmones
  • Mama
  • Esófago

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La terapia de protones permite tratar tumores sólidos, pero no puede tratar el cáncer que se diseminó a otras partes del cuerpo.

El Centro MD Anderson de la Universidad de Texas describe la terapia de protones como una “máquina para matar el cáncer de 196 toneladas con precisión submilimétrica”, la cual puede atacar el tumor de un paciente “mientras preserva los tejidos sanos cercanos y minimiza los efectos secundarios. En sus términos más simples, eso es terapia de protones”.

No obstante, la terapia de protones es costosa y algunos investigadores han cuestionado si realmente aporta una ventaja general en comparación con otras terapias más económicas.

Si tienes más dudas sobre este tratamiento para el cáncer, consulta a tu médico.

 

Fuente: Medical News Today