La piel cambia con el paso de los años. Es normal que aparezcan nuevas manchas, lunares o pequeñas lesiones relacionadas con la edad, la exposición al sol y otros factores. La mayoría son benignas, pero conocer su aspecto habitual facilita identificar modificaciones que merecen una valoración médica.
Observar la piel de vez en cuando no significa buscar enfermedades constantemente. Se trata de familiarizarse con los lunares y manchas que ya existen para reconocer si alguno presenta cambios importantes.
No todos los lunares son iguales
Los lunares pueden variar en tamaño, forma y color. Algunas personas tienen pocos y otras presentan decenas de ellos distribuidos en distintas partes del cuerpo.
También existen manchas asociadas al envejecimiento o a la exposición solar que, aunque suelen ser inofensivas, pueden parecerse a otras lesiones que requieren revisión. Por eso es importante no asumir que todos los cambios forman parte del paso del tiempo.
Características que vale la pena observar
Un método utilizado por los especialistas es la regla ABCDE, que ayuda a identificar cambios que requieren valoración:
- A: Asimetría (una mitad es diferente de la otra).
- B: Bordes irregulares o poco definidos.
- C: Color desigual o con varios tonos.
- D: Diámetro mayor de aproximadamente 6 milímetros.
- E: Evolución, es decir, cambios en tamaño, forma, color o apariencia.
Además de estos aspectos, conviene prestar atención a lesiones que sangran, producen comezón persistente o desarrollan costras sin una causa evidente.
Conoce más: Lunares benignos y malignos, ¿cuál es la diferencia?
Revisar la piel también forma parte del autocuidado
La detección temprana facilita la valoración y el tratamiento oportuno cuando existe alguna alteración que requiere atención. No es necesario esperar a que una lesión cause dolor para consultar a un dermatólogo.
Realizar una autoexploración periódica frente a un espejo, con buena iluminación, puede ayudar a reconocer cambios con mayor facilidad. Si observas una lesión nueva o un lunar que luce diferente al resto, es recomendable solicitar una revisión médica.
Cuidar la piel implica mucho más que protegerla del sol. Conocer su aspecto habitual y prestar atención a los cambios permite actuar de forma oportuna y mantener una vigilancia responsable de la salud.
Fuente: American Academy of Dermatology







