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¡Cuidado con el jamón! Esta carne procesada se cura con sal o se ahúma, y adivina qué: estos métodos hacen que se concentren más los carcinógenos, que son «agentes» causantes de cáncer y andan por ahí en la comida y el ambiente.

El jamón, como otras carnes rojas procesadas, está relacionado con un mayor riesgo de cáncer y otras enfermedades crónicas, así que mejor con moderación.

Además, el jamón contiene nitritos y nitratos, que sirven para que no se eche a perder, pero ¡aguas! Estos conservantes pueden aumentar el riesgo de cáncer de colon. Si comes mucha carne procesada, te expones más al cáncer colorrectal, y también a los de próstata y páncreas.

Y no solo eso, comer mucha carne procesada puede ser malo para tu corazón. Un estudio descubrió que si comes muchos alimentos procesados, incluyendo el jamón, el riesgo de problemas cardíacos sube un 23%. Así que ya sabes, si te gusta este tipo de alimentos ¡todo con medida!

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¿Cuánto jamón debes comer?

El jamón tiene posibles beneficios para la salud, como ayudar a mantener un peso saludable y prevenir la pérdida de masa muscular. Sin embargo y como ya dijimos, posee un alto contenido de sodio y puede contener posibles carcinógenos.

Por ello y para reducir el riesgo de enfermedades crónicas, disfruta del jamón con moderación. Los expertos recomiendan consumir cantidades muy pequeñas de carnes procesadas.

Al comprar jamón en el supermercado, toma en cuenta algunos puntos clave. Busca etiquetas que indiquen «bajo en sodio» o «reducido en sodio» para proteger tu salud cardiovascular.

 

Fuente: Very Well Health