Tu hígado produce un jugo digestivo llamado bilis, y tu vesícula biliar lo almacena entre comidas. Cuando comes, la vesícula biliar empuja la bilis hacia unos conductos llamados conductos biliares, los cuales transportan la bilis hacia el intestino delgado. Una vez ahí, la bilis ayuda a descomponer la grasa, y también permite que el hígado elimine las toxinas y desechos.

Dicho lo anterior, puede desarrollarse cáncer en los conductos biliares, situación que es poco común. Este puede manifestarse en las partes de los conductos biliares que se encuentran fuera o dentro del hígado. El cáncer de conductos biliares en la parte exterior del hígado es el que se presenta con más frecuencia. Los factores de riesgo para desarrollarlo incluyen inflamación del conducto biliar, colitis ulcerosa y algunas enfermedades del hígado.

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Entre los síntomas más comunes de la enfermedad se encuentran los siguientes:

  • Ictericia
  • Picazón en la piel
  • Fiebre
  • Dolor en el abdomen

RECUERDA: Las pruebas que ayudan a diagnosticar el cáncer de los conductos biliares generalmente incluyen:

  • Un examen físico.
  • Estudios de imagen del hígado y los conductos biliares.
  • Análisis de sangre y una biopsia.

Los tratamientos más utilizados contra este cáncer incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Si deseas saber más sobre este cáncer o crees padecerlo, consulta a tu médico.

 

Fuente: U.S. National Library of Medicine