Los cítricos forman parte de la alimentación cotidiana y son reconocidos por su aporte de vitamina C. Incluirlos de manera regular puede contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a responder mejor ante infecciones y enfermedades comunes.
Además de su sabor refrescante, estas frutas aportan otros nutrientes y compuestos que favorecen la salud general, especialmente en etapas de mayor desgaste físico o cambios estacionales.
1. Aporte de vitamina C para el sistema inmunológico
Uno de los principales beneficios de los cítricos es su alto contenido de vitamina C. Este nutriente participa en la producción y función de los glóbulos blancos, células clave en la defensa del organismo frente a virus y bacterias.
Un consumo adecuado de vitamina C también ayuda a reducir la duración de infecciones respiratorias leves y apoya la respuesta inmunitaria en momentos de estrés físico.
2. Acción antioxidante que protege las células
Los cítricos contienen antioxidantes que ayudan a combatir el daño causado por los radicales libres, protegiendo a las células del sistema inmunológico.
Esta acción antioxidante contribuye a que las defensas funcionen de manera más eficiente y a que el cuerpo mantenga un mejor equilibrio frente a procesos inflamatorios.
3. Apoyo a la absorción de otros nutrientes
Consumir cítricos junto con otros alimentos favorece la absorción del hierro de origen vegetal. Esto es relevante para prevenir la fatiga y apoyar la oxigenación adecuada de los tejidos, factores que influyen indirectamente en la respuesta del sistema inmune.
Una buena combinación alimentaria puede potenciar los beneficios nutricionales sin necesidad de cambios drásticos en la dieta.
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4. Hidratación y aporte de fibra
Además de vitaminas, los cítricos aportan agua y fibra. La fibra contribuye a la salud intestinal, y un intestino en buen estado es clave para una adecuada función inmunológica.
Mantener una correcta hidratación también ayuda a que el organismo transporte nutrientes y elimine desechos de forma eficiente.
Incluir cítricos como naranja, mandarina, toronja o limón en la alimentación diaria es una forma sencilla de apoyar las defensas del cuerpo. Consumidos como parte de una dieta equilibrada, pueden ayudar a mantener una respuesta inmunológica más fuerte y constante, especialmente en temporadas donde el organismo necesita un refuerzo extra.
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos







