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La exposición prolongada al aire contaminado podría aumentar el riesgo de COVID-19 grave en personas con enfermedades respiratorias como asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), así lo informó una nueva investigación publicada en la revista Respiratory Medicine.

Para el trabajo, los investigadores de la Universidad de Cincinnati (UC), en Estados Unidos, examinaron los antecedentes y los resultados de salud de más de 1,100 pacientes con COVID-19 diagnosticados en UC Health entre mediados de marzo y principios de julio de 2020. Su edad promedio fue de 46 años, lo que significa que la mitad eran más jóvenes y la mitad mayores.

Los investigadores buscaron vínculos entre las hospitalizaciones por COVID-19 y haberse expuesto durante 10 años a la contaminación del aire por partículas diminutas (conocidas como PM2.5) generadas por las emisiones de automóviles, fábricas y otras fuentes.

«El material particulado es muy pequeño, lo suficientemente pequeño como para ser inhalado profundamente en los pulmones, cruzar hacia la sangre y afectar otros sistemas de órganos», señaló el doctor Angelico Mendy, profesor asistente de ciencias ambientales y de salud pública y líder del estudio.

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Los autores vincularon un aumento de una unidad en PM2.5 con un 60% más de riesgo de hospitalización para los pacientes con COVID-19 que tenían una enfermedad respiratoria preexistente. No se observó tal vínculo en aquellos sin enfermedades respiratorias.

«Las personas que tienen asma y EPOC preexistentes, cuando están expuestas a niveles más altos de material particulado, son más propensas a desarrollar COVID-19 grave, lo suficientemente grave como para ser hospitalizadas», advirtió Mendy.

El experto indicó que el estudio es el primero en examinar los vínculos entre la contaminación del aire, la COVID-19 y pacientes individuales.

«Esta investigación podría tener implicaciones políticas como reducir la exposición a las partículas. Mucha gente quiere tener más energía limpia y reducir las emisiones contaminantes hacia la atmósfera», aseguró Mendy.

El investigador agregó que espera utilizar estos resultados preliminares para encontrar apoyo que le ayuda a estudiar más amplia y extensamente el vínculo entre la contaminación del aire y la COVID-19.

 

Vía: Health Day News