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¿Sabías que la contaminación del aire puede desencadenar cambios cerebrales similares a los que ocurren en el Alzheimer y acelerar el deterioro de la memoria en las mujeres mayores? Pues así lo dio a conocer un nuevo estudio publicado en la revista Brain.

«Este es el primer estudio que realmente muestra, en un modelo estadístico, que la contaminación del aire está relacionada con diversos cambios en el cerebro de las personas, y que tales cambios están vinculados con disminuciones en el rendimiento de la memoria», señaló el investigador Andrew Petkus, profesor asistente de neurología clínica en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos).

Petkus espera que al comprender mejor los cambios cerebrales subyacentes causados ​​por la contaminación del aire, puedan desarrollar intervenciones para ayudar a las personas con o en riesgo de deterioro cognitivo.

El estudio incluyó a casi 1,000 mujeres de entre 73 y 87 años, quienes se sometieron a escáneres cerebrales cada cinco años. También se evaluó información sobre dónde vivían y datos ambientales de esos lugares, a fin de estimar su exposición a la contaminación por partículas finas.

Los resultados revelaron que las mujeres que estuvieron expuestas a niveles más altos de contaminación del aire por partículas finas mostraron más cambios similares a la enfermedad de Alzheimer en la estructura del cerebro, así como mayores disminuciones de memoria que aquellas con menos exposición a dicha contaminación.

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Cabe destacar que el estudio no pudo probar que la contaminación del aire causara cambios cerebrales o disminución de la memoria, pero sí halló una asociación.

«Este trabajo aporta otra pieza del rompecabezas de la enfermedad de Alzheimer al identificar algunos de los cambios cerebrales que vinculan la contaminación del aire con la disminución de la memoria», resaltó Petkus.

Consideraciones adicionales

Según los autores, la contaminación del aire por partículas finas se inhala fácilmente, llega al cerebro y se acumula en dicho órgano. Esta ha sido vinculada con afecciones como asma, enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares y muerte prematura.

Asimismo, las partículas finas en el aire tienen un diámetro menor o igual a 2.5 µm (PM2.5), y provienen principalmente de la producción industrial, los incendios forestales y los vehículos a gasolina, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Ante ello, algunas acciones recomendadas para reducir la exposición al aire contaminado incluyen:

  • Evitar actividades al aire libre.
  • Evitar la realización de actividades cívicas, culturales, deportivas y de recreo al aire libre en centros escolares. Los grupos más vulnerables (niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas) deben permanecer en sus hogares.
  • Evitar la cocción de alimentos con leña, carbón o gas; no prender velas o incienso y no fumar.
  • Respecto a los hogares cercanos a zonas de incendio, se deben colocar toallas húmedas en las zonas por donde pueda introducirse humo a las habitaciones (ranuras de puertas y ventanas). Si es posible, retírate del área.
  • Acudir con el médico en caso de haberse expuesto al humo o si sientes molestias.
  • Evitar el uso de lentes de contacto.

 

Vía: Health Day News / Comisión Ambiental de la Megalópolis – Gobierno de México