Al terminar de bañarte, notas que la piel de tus piernas está más seca de lo habitual. También descubres una pequeña rozadura en el pie que no recuerdas haberte hecho. Si vives con diabetes, estos cambios merecen atención, porque los niveles elevados de glucosa pueden favorecer problemas cutáneos. Conocer los cuidados de la piel en personas con diabetes ayuda a prevenir complicaciones.
¿Por qué la diabetes afecta la piel?
La glucosa elevada puede contribuir a la pérdida de líquidos y provocar resequedad. Además, cuando existe daño en los nervios o alteraciones de la circulación, algunas lesiones pueden pasar inadvertidas o tardar más en sanar.
Las personas con diabetes también pueden presentar determinadas infecciones de la piel con mayor frecuencia.
Por eso, mantener un buen control de la glucosa y revisar la piel regularmente son medidas importantes.
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¿Qué cuidados debes tener?
Incorpora estas recomendaciones a tu rutina diaria:
- Lava tu piel con agua tibia y jabón suave.
- Sécate cuidadosamente, especialmente entre los dedos de los pies.
- Utiliza crema humectante para prevenir la resequedad, evitando aplicarla entre los dedos.
- Revisa tus pies diariamente para identificar heridas, ampollas o cambios de color.
- Evita caminar descalzo, incluso dentro de casa.
También procura utilizar calzado cómodo que no provoque rozaduras.
¿Cuándo consultar al médico?
Busca valoración si identificas heridas que no cicatrizan, enrojecimiento persistente, hinchazón, secreciones o cambios importantes en la sensibilidad.
No intentes retirar callos o tratar lesiones profundas por tu cuenta, ya que podrías provocar heridas adicionales.
Recuerda que el cuidado de la piel forma parte del manejo integral de la diabetes. Mantener tus niveles de glucosa dentro de las metas acordadas con tu médico puede ayudarte a reducir el riesgo de complicaciones.
Fuente: Asociación Americana de Diabetes







