Llegas al supermercado después del trabajo y eliges una sopa instantánea, algunas galletas saladas y un paquete de embutidos para resolver las comidas de la semana. Aunque no agregues sal al prepararlos, estos productos pueden aportar cantidades importantes de sodio. Aprender a identificar alimentos con demasiada sal puede ayudarte a tomar decisiones más informadas.
¿Por qué debes vigilar el sodio?
El sodio es un mineral necesario para el funcionamiento del organismo, pero consumirlo en exceso puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Una parte importante del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados y preparados, no solamente de la sal que añadimos en la mesa.
¿Qué revisar en las etiquetas?
La información nutrimental permite comparar productos antes de comprarlos.
Presta atención a estos aspectos:
- Tamaño de la porción. El sodio indicado puede corresponder a una cantidad menor que todo el envase.
- Miligramos de sodio. Revisa cuánto aporta cada porción.
- Porcentaje del valor diario. Un 5% o menos se considera bajo; un 20% o más, alto.
- Comparación entre marcas. Productos similares pueden contener cantidades muy diferentes.
También conviene revisar alimentos que no necesariamente saben salados, como panes, cereales y algunas salsas.
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¿Cómo reducir su consumo?
Prefiere alimentos frescos o mínimamente procesados cuando sea posible. Al cocinar, utiliza hierbas, especias, ajo o limón para dar sabor.
Si compras alimentos enlatados, busca opciones sin sal añadida o reducidas en sodio.
Recuerda que la recomendación general para adultos es consumir menos de 2,300 miligramos de sodio al día, aunque algunas personas necesitan límites diferentes.
Leer las etiquetas y comparar opciones puede ayudarte a disminuir gradualmente su consumo sin renunciar al sabor de tus comidas.
Fuente: Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA)







