Por fin llega la hora de dormir, pero apenas tu hijo se acuesta comienza a toser. Lo escuchas desde la habitación y, aunque parece encontrarse bien durante el día, los episodios nocturnos interrumpen su descanso. La tos nocturna en niños puede tener distintas causas, por lo que conocer algunas medidas de cuidado te ayudará a aliviar las molestias y reconocer cuándo necesita atención médica.

¿Por qué empeora durante la noche?

La tos es un mecanismo de defensa que ayuda a eliminar secreciones y sustancias irritantes de las vías respiratorias.

Durante la noche, algunas condiciones pueden intensificarla, como el goteo de mucosidad hacia la garganta, las infecciones respiratorias, las alergias o el asma.

Identificar otros síntomas, como congestión nasal, fiebre o silbidos al respirar, puede orientar al pediatra sobre su origen.

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¿Qué puedes hacer en casa?

Si tu hijo respira normalmente y no presenta señales de alarma, considera estas recomendaciones:

  • Ofrécele líquidos con frecuencia para mantenerlo hidratado.
  • Utiliza solución salina nasal si tiene congestión.
  • En mayores de un año, una pequeña cantidad de miel puede aliviar la tos.
  • Evita el humo del tabaco y otros irritantes.
  • Mantén limpio su espacio de descanso.

No administres medicamentos para la tos sin consultar al pediatra, especialmente en niños pequeños.

¿Cuándo buscar atención médica?

Busca atención inmediata si presenta dificultad para respirar, labios azulados o problemas para mantenerse despierto.

También conviene consultar si la tos persiste, empeora, se acompaña de fiebre prolongada o interfiere constantemente con el sueño.

Recuerda que aliviar la tos no sustituye identificar su causa. Observar cuándo aparece y qué otros síntomas la acompañan ayudará a recibir una orientación adecuada.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos